domingo, 25 de julio de 2010

La Internet y lo bien que la usamos.

Como este espacio esta en algo re groso llamado Internet, estoy como obligado a hablar un poco de ella. Ella, la madre de toda la información, el seno de todas las sociedades (o redes sociales) ese lugar donde con un click te escapas de las preocupaciones de la vida y te empezás a preocupar por la vida de los demás, y cuando ya te metiste demasiado te dicen por Facebook “comprate una vida GIL!”.

Se cuenta que Internet empezó como una red militar en E.E.U.U. para evitar ataques nucleares y se llamaba ARPANET, que fue idea de un flaco en la Universidad de Los Ángeles que una noche, en lugar de salir de parranda y garchar como todos sus compañeros de clase, se quedó en su habitación a escribir su tesis de doctorado, con muchísimo café y pizza. Irónicamente, esta conducta nerd hacia la red sigue multiplicándose hoy en dia.


Recuerdo cuando internet llegó a Mar del Plata. Al principio era cosa de los canales de televisión y los diarios, que te comentaban que la noticia que acabas de leer recorrió el mundo por “tal pagina web”. Luego apareció uno de los primeros cibercafés, que en realidad era un sucucho en un sótano de cierto paseo de compras de la ciudad y te cobraban la módica suma de $7 la hora!!!!! Y uno lo pagaba. Si, yo en esa época tenía mi flamante Pentium de 100 mhz con 1 Gb de rigido y Windows 95. Y lo único que hacia era bajarme wallpapers y revisar un e-mail que nadie tenía. Era lo único que podía hacer porque la mano venia muy lenta. Luego apareció el ICQ. Genial! Se podía chatear. “Yo Chateaba”. Por supuesto que con el chat empezó el levante por Internet. Tenía una facilidad para ponerme de novio virtual con chicas de 14 años de Cordoba, Rosario, Chubut y otros lugares que no eran acá y con cero posibilidades de ponerla, pero era una novedad, así que se lo tenía que contar a mis amigos de la secundaria. Por supuesto que no tardaron en caer las cargadas como “¿Y cómo esta tu novia de internet?” a lo que contestaba entre dientes “noesminoviaboludos” y al mismo tiempo escribía en el banco “Daiana” rodeado de corazones y calaveras en llamas (si, leyeron bien). Los mismos que me gastaban ahora tienen una foto sin remera en su perfil de Facebook y no paran de cojer gracias a eso.

Luego durante muchísimo tiempo, la onda pasó por los salones de chat. Conocer gente ahí, hablar por “privado” y “pasarlas al Messenger” era lo habitual. En Messenger uno tiene mas herramientas (emoticones graciosos) para parecer copado y ganarse una mina. Luego esa magia pasó al fotolog, que como yo no me metí en eso porque no me interesaba, me empecé a preguntar “¿Dónde carajo están las minas?” Resultó que las minas se convirtieron en “Floggers” y los pibes también, pero como la quisieron hacer bien, intentaron parecerse lo mas posible a las floggers. Misión cumplida, los floggers eran todos putos. En cuanto a mi, nada me parecía mas aburrido que comentar una foto y leer los comentarios de otros. Pero apareció Facebook y lo hizo divertido… un tiempo.


Facebook es una red social donde podés hacer de todo. Compartir enlaces interesantes, encontrar personas que creías perdidas como los compañeros de la primaria, subir fotos y videos de tus salidas y que todos vean tu cara cuando estas totalmente fisurado y con tanto alcohol en la sangre que podés sufrir una combustión humana espontanea. Ahora a nadie le interesa. Están ahí por inercia, todo se limita a hacer click en “Me Gusta” para cumplir. Ojo, no voy a negar que es un medio publicitario muy interesante. Por ejemplo, si tenés una banda de anarco-punk-rock, armaste un grupo en Facebook y se unieron 350 personas, el día que tocas en el peor antro de la ciudad, esas 350 personas lo van a saber. Si, hasta tu abuela que tiene un perfil, se enteró que vas a gritar como energúmeno en un centro cultural. Te va a ir a ver, va a decirle a tus amigos “yo soy la nona de Marco, el cantante de ‘Flujo Anal Anti-imperialista’” y quizá te sorprenda verla haciendo pogo con un pelado grandote con remera de Flema. Si, hasta ahí llega el poder de Facebook. Aunque últimamente mas que información y links interesantes, se intercambian vaquitas, ovejitas y se riegan los girasoles del otro. Y ahora, en lugar de hacerte fan de un cantante, un escritor o un deportista, te haces fan de una frase o chiste pelotudo como “Che, ¿me alcanzas el jabón? – No, radio” (si alguien no lo entendió, lo googlea y listo).

Por otro lado, a medida de que la tecnología va avanzando, la velocidad tanto de las computadoras como de las conexiones ha aumentado considerablemente. Antes para bajarte una foto de una mina en pelotas a tu diskette de 3 1/2 estabas unos cuantos minutos, ahora podés bajarte una película porno en cuestión de 2 horas o menos en calidad de DVD y acogotar el ganso durante 120 minutos en una experiencia de movimiento y sonido que ni los hermanos Lumiere soñaron. Y tampoco importa mucho la calidad, puede ser en cuestión de minutos con unos pixeles del tamaño del pezón que estas viendo en primer plano, pero no te importa, porque Internet te solucionó la paja ante el problema que te causaba el hecho de que Venus estaba codificado y entre tanto quilombo de señal si, veías una teta era un milagro.


Ojo, no solo se pueden bajar películas porno, se puede bajar cualquier clase de película, pero eso ya es apología de la piratería y no me quiero meter en temas escabrosos. Además este post ya es lo suficientemente largo como para haber perdido el 73% de los lectores en el párrafo sobre Facebook (de los cuales recuperé el 58% cuando leyeron la palabra “porno” en el párrafo siguiente).
En fin, Internet es divertido si salís de lo convencional, si te pones a buscar en serio. Siempre hay un loco dando vueltas por ahí que está al pedo y hace algo para entretenerse y entretener a los demás, excepto los que escriben estúpidas cadenas o hacen boludísimas presentaciones de PowerPoint, pero fuera de eso, te podes entretener en internet… siempre y cuando no haya nada mejor que hacer como jugar al póker con tus amigos o tener sexo en un lugar público.

jueves, 22 de julio de 2010

Bueno, volví. Esta vez sin alter-egos ni seudónimos ni nada por el estilo. Escribe quien suscribe y se atiene a las consecuencias (que calculo no será mas de una o dos puteadas en Twitter).
Biemvenidos a La Verdad de la Milanga, donde voy a decir la verdad que nadie ve, excepto los locos, ebrios y consumidores excesivos de frituras.
Sintonicen este Blog todas las semanas.
Adio!!!!