viernes, 16 de septiembre de 2011

Me recibí!

Cuando uno comete una pelotudéz muy grande, y tiene un rato libre justo después de cometerla (mayormente ese rato libre es consecuencia de la pelotudéz cometida, explicaré luego), se vuelve algo creativo. Solo un poco.
Hace un rato llegué a casa en remisse porque andaba con la cámara y el trípode, además llueve. Como no tenía cambio para pagarle al chofer, entré a casa a buscarlo. Al entrar dejo la camara y el trípode en el sillón, la llave en la mesa ratona, voy a mi habitación a buscar la plata y salgo a pagarle al chofer. Al hacer esto entorno la puerta de calle pero se me va la mano y la puerta se cierra sin darme cuenta. La puerta de mi casa tiene manijón, es decir que no se puede abrir desde afuera si no tenés llave. Mi llave quedó adentro.
Y aquí viene mi moménto creativo; cuando vi que me quedé afuera me dije a mi mismo "con esto, acabo de escribir mi tesis para recibirme de pelotudo".


Si, ya sé que no fué algo que sobresale de brillante, tampoco soy Groucho Marx, pero es algo que a mucha gente le debe suceder. Cuando cometen una idiotez, siempre se les ocurre una frase que la ilustre.
Media hora después llegaron mis viejos y me vieron en el porche de casa (si, por suerte no me mojé hasta el orto, sino que estuve bajo techo) y me preguntaron si me había olvidado la llave. Les conté lo sucedido y tiré mi frase "escribí mi tesis para recibirme de pelotudo" y se rieron.
Fué efectivo en el momento, nada mas.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Se llama "Trabajo"

Se dieron cuenta, no? Cuatro posteos de mierda cada tanto y esto se sigue llamando “blog”.

Mi problema es el trabajo. Lo único que da es algo de plata y de vez en cuando la satisfacción del “trabajo bien hecho”. No da fama, fortuna, mujeres ni Corvettes, y encima te saca tiempo. Valiosísimo tiempo. Ese tiempo que todos necesitamos para hacer las tareas mas importantes como:

> Ordenar los discos de música por estilo.

> Realizar un estudio profundo sobre lo efímero de la programación televisiva (zapping).

> Hacer panqueques a las 4 de la tarde.

> Astronomía.

> Mirar partidos de River de los 80’s.

> Fabricar cerveza.

> Rascarse la panza.

> De paso, sacarse la pelusa del ombligo.

> Practicar nudismo indoor.

> Leer la bibliografía completa de Isaac Asimov en la comodidad del inodoro.

> Descubrir una nueva especie de ácaro en tu colchón.

La cuestión es que parece que el ocio sano (como el anteriormente expuesto… no?) necesita del tiempo que tenemos ocupado con trabajo. Podés decir que el fin de semana sirve para eso, pero no. No hay tiempo en el fin de semana. Si trabajas el sábado medio día, descansas a la tarde (no haciendo nada de lo anterior) y a la noche salís. Si trabajas el sábado todo el día, a la noche no salís. De cualquiera de las dos formas, terminás el domingo levantándote a las 2 de la tarde, hecho mierda, apenas salís de tu casa porque te obligan y te comés unas medialunas casi a la hora de la cena. Y el lunes otra vez a la puta rutina.

Y ahí está la razón por la cual todo el mundo odia a los lunes. Porque empezás el día odiado con vos mismo por no haber podido aprovechar el domingo.

Es un circulo vicioso. El hombre no puede realizarse trabajando, sino en los ratos de ocio, que como son pocos, no le da tiempo a realizarse. Siempre quedará algo para hacer. Un Asimov sin leer, un panqueque sin hacer, un astro sin descubrir y un River vs San Lorenzo sin recordar, etc.

De lunes a viernes y casi siempre los sábados estamos atados a la obligación de no morirnos de hambre. Y por eso, es que este blog es actualizado con tan poca frecuencia.

Todo es culpa del mundo en que vivimos.